Historia
Arzola comienza en mis años de universidad. Cuando me encontraba en tercer curso de la licenciatura de farmacia, ya empezaba a indagar en el mundo de la cosmética. No fue hasta el quinto curso cuando la asignatura de plantas medicinales impartida por Gerardo Stübing cambiaría mi rumbo. A partir de ese momento decidí que quería aprender todo lo relacionado con el mundo de las plantas.
Una vez ya en el mundo laboral, y recién licenciado como farmacéutico comienzo a hacer sustituciones en diversas oficinas de farmacia del norte de España. Principalmente en pueblos pequeños donde la naturaleza se encuentra al alcance en todo momento. Es en una pequeña localidad del Bierzo donde encuentro un liquen (simbiosis entre un alga y un hongo), que debido al uso cotidiano que le dan sus habitantes, decido investigar sus propiedades mediante un estudio etnobotánico.
Mientras llevo a cabo dicho estudio incorporo este liquen a fórmulas anteriores y así se consolida una fórmula que gracias a la gente que la utiliza en diversas afecciones, me decido a patentar y comercializar.
Arzola es hoy el resultado de varios años de investigación que me han ido acompañando durante todo este tiempo.
Quiero agradecer a la Universidad de Valencia en especial a Pilar Soriano (docente e investigadora), a la Universidad Católica de Valencia a mis compañeros de investigación y a los habitantes de Matarrosa del Sil su apoyo incondicional y su fe en este proyecto.
